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Al atardecer

Martes, 10 de enero de 2006

Año nuevo, vida nueva… y una mierda.

Enero de 2006, que raro se me hace esto de escribir 2006. La verdad me gustaba más el cinco, además tenía una rima que es cutre pero menos da un seis.

Otra vez suena Depeche Mode en el móvil, es hora de despertarse. Igual que hace sólo unas semanas, todo igual, salvo que estoy más gordo, y eso lo sufren mis pantalones.

Después de las vacaciones de navidad, no sé si merecidas, pero si desperdiciadas. Y es que las tierras de Machado son especiales, pero cada vez se me hace más cuesta arriba volver a mi casa familiar. Simplemente por la misma razón que cuando estaba allí quería volar como las golondrinas, y es que como mejor me llevo con mi familia es en la distancia.

Sin embargo, estos cuatro días en los madriles han sido muy relajantes y especiales. Jo, ya va hacer un año y medio que comparto mi vida con A. y estamos muy enamorados. Volvimos al mismo hostal en el que estuvimos la primera vez que fuimos juntos a Madrid. En pleno barrio de Chueca.

Paseamos de la mano por las calles, fuimos al cine, nos besamos en la calle, en el metro y en el corte inglés. Vimos la cabalgata de reyes en el retiro, formamos parte de la muchedumbre de las rebajas, y nos pusimos de comer kebak, en nuestro rincón turco preferido, hasta el píloro. (¿O era el cardias el que está arriba?).

Además, no estuvimos solos, ya que conoció a mi ex-novia (ahora amiga), y a su último amante, y también a una amiga mía que acaba de mudarse a Madrid y en vez de ensañarnos algo, más bien fue al revés.

En el trabajo todo igual, salvo que no huele a humo de tabaco. Eso sí, de no ser que no se entre en el servicio, que se ha convertido en el fumadero preferido de aquellos a los que les da pudor salir a la calle. A mi plín, yo lo deje en agosto. Y lo que voy a dejar son los desayunos, porque el del bar se ha subido a la parra con los precios.

Pero aunque no tenga ganas de trabajar y la jornada se haga larga, no me importa, en mi casa está mi chico y por fin tengo las películas que tanto quería: Magnolia y Amelie. Además, al trabajo me acompaña Madonna y su hung up y sorry; y a partir de mañana TATU y OBK con feeling.

Uff… ahora toca quitar el árbol de navidad. En casa hemos optado por no quitarlo, y convertirlo en el árbol de invierno cambiando los adornos por muñecos de nieve. Luego será el árbol de primavera, y el de verano… El Papa Noel de la puerta si hay que quirtarlo, que por este año ha cumplido su trabajo. Entre otras cosas, ha empujado a otros vecinos a colocar adornos en sus puertas, jeje. Que majos los vecinos.
Al año que viene pondremos un Olentzero gigante.

Por: Al atardecer | Miscelania | Comentarios (2) | Referencias (0)

Comentarios

Ahora toca subir la cuesta de enero.... escuchar los remordimientos de la conciencia por lo que hicimos o por lo que dejamos de hacer,.. preparar la lista de buenos propositos, que seguramente no cumpliremos...

ideas | 10-01-2006 14:06:54

Jo, yo tampoco he quitado el árbol, al final haré como tu, lo iré decorando con motivos propios de cada estación :) y es que me dá una pereza...

Ya atacamos el 2006, a ver qué nos trae este año...

BesoS

paloma | 10-01-2006 18:27:46

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el caballero errante desapareció bajo el arcoiris, para vivir bajo el manto del atardecer

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